Respetilla se apresuró á poner en conocimiento de Rosita que su amo iría aquella misma noche de tertulia á su casa. No podía dar á Rosita más agradable nueva. Rosita, soltera, con más de veintiocho años, sin haber hallado nunca en el lugar hombre á quien sujetar su albedrío, dominando despóticamente en su casa, mil veces más libre y señora de su voluntad y de sus acciones que una reina no constitucional, no se aburría, porque su actividad y la energía de su carácter no eran para que se aburriese, pero se divertía poquísimo; asistía á la vida como quien asiste á la representación de un drama que le parece tonto y cuyos personajes no le interesan.…
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