Emma Valcárcel fue una hija única mimada. A los quince años se enamoró del _escribiente_ de su padre, abogado. El escribiente, llamado Bonifacio Reyes, pertenecía a una honrada familia, _distinguida_ un siglo atrás, pero, hacía dos o tres generaciones, pobre y desgraciada. Bonifacio era un hombre pacífico, suave, moroso, muy sentimental, muy tierno de corazón, maniático de la música y de las historias maravillosas, buen parroquiano del gabinete de lectura de alquiler que había en el pueblo. Era guapo a lo romántico, de estatura regular, rostro _ovalado_ pálido, de hermosa cabellera castaña, fina y con bucles, pie pequeño, buena pierna, esbelto, delgado, y vestía bien, sin afectación, su ropa…
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